jueves, 3 de diciembre de 2015

Mi Querido Diario...

Día 1
Estaba muy oscuro, se escuchaba a los niños llorar y a los padres que discutían… ¿Cómo puede la vida dar un giro de 360º en un momento? Estaba tan tranquila en mi casa, en mi habitación, con unas amigas geniales, mis padres se querían muchísimo y no discutían. Todo era normal, hasta que me di cuenta que en el piso de abajo, mi madre chillaba suplicando que le dejasen en paz. Al bajar las escaleras, la vi allí tirada en el suelo, y a mi padre, le sujetaban dos hombres por la muñeca. Con miedo, corrí hacia mi habitación y cogí mis cosas. Poco tiempo tuve, ya que se iba escuchando como los “soldados” iban destrozando muebles, platos, y poco a poco subían las escaleras, rompiendo todos los cuadros que estaban colgados en la pared. Llegaron a mi habitación, y me cojieron por los brazos.
Día 2
Al salir me encontré con mis padres y mi hermano, tres años mayor que yo, les di un abrazo muy corto, no imaginaba que sería el último. Al terminar me fijé en que todo el vecindario nos estaba mirando por la ventana, algunos riéndose, algunos llorando y otros cotilleando. No sabía qué demonios estaba pasando, entonces en un abrir y cerrar de ojos, me di cuenta de que estaban empujando a mi padre y a mi hermano para llevarlo en un tren. Intenté ir con ellos pero un soldado me lo impidió, llevándome en otro. Estaba aterrada, acababa de separarme de mi padre y hermano. Desesperada empecé a gritar el nombre de mi madre. Me amenazaron para que cerrara la boca, pero no hice caso a lo que me decían, seguí llamando sin callar.
Día 3
La encontré, después de media hora llamándola, en otro tren, cerca de donde yo estaba. Corrí hacia ella y me puse a llorar en sus brazos. Me tranquilizó con su tierna voz y me aseguró que todo saldría bien. Se puso en marcha y nos dirigimos hacia un lugar desconocido para mi, pero viendo los ojos temerosos de mi madre, podía imaginarme que el lugar no era bueno para nada. Se paró bruscamente, y lo vi, no pensé en eso entonces, ¡ese lugar sería mi desgracia!
Día 4
La puerta se iba abriendo, cada vez que nos acercábamos, y esa área aislada me parecía más aterradora, cuando entré en ella y me fijé en varios puntos: había verjas por todos lados, todo estaba lleno de soldados, y ellos eran los únicos que se lo pasaban bien, ya que la otra gente que estaba por allí, tenían unas caras no muy agradables ni  simpáticas, sino que una cara de muy pocos amigos y muy desagradable, también, que no había ningún chico, solo eran mujeres… ¿Pero se puede saber dónde estoy metida?

Día 5
Estaba harta de que la gente no me apreciara, que me tratase como una mierda. Siempre se lo decía a mi madre, pero ella no me hacía caso, durante ese tiempo había cambiado completamente, no era la misa. Se le inflaron los ojos por tanto llorar, está más delgada, ya que ni siquiera puedo decir que es comida, nos daban unas raciones muy pequeñas. No podía aguantar más, así que me dirigí a uno de los soldados que nos estaba vigilando y se lo pregunté. Pero no me dio una respuesta muy clara, simplemente comentó:
  • No te preocupes, tu estancia aquí va a durar poco…