miércoles, 2 de diciembre de 2015


PRIMERAS EXPERIENCIAS EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

9 de enero de 1941, Berlín
Era mi segunda semana. Ya conocía a muchos de los compañeros que iban en mi grupo. No sabía si podría soportar tanto ejercicio y todas las pruebas que nos hacían pasar. Nos enseñaron, que antes de usar armas, teníamos que aprender a defendernos. Lo primero era nuestra forma física y el resto no importaba. 

10 de enero de 1941, Berlín

Era lunes, un día “tranquilo” ya que nuestros superiores venían de ver a la familia y de pasar con ellos el fin de semana. Aún estaban de buen humor. Nos enseñaron que no nos teníamos que relajar en ningún momento o sinó el trabajo lo tendríamos que empezar de nuevo. Yo era trabajador y luchaba con todas mis fuerzas para no tener que sufrir castigos, cosa que el día siguiente presencié.

11 de enero de 1941, Berlín

El martes nos levantábamos a las siete de la mañana como también hacíamos el jueves. Íbamos a lavar la ropa que habíamos llevado el día anterior y luego “desayunábamos”. Al terminar cada uno iba con su grupo y con su general donde todos los días hacíamos una actividad diferente. Por la tarde seguíamos la tarea y a partir de las cinco y media de la tarde, empezaban las pruebas físicas (flexiones, abdominales, sentadillas, etc…). Ese día un amigo mío no pudo soportar tanto trabajo porque estaba deshidratado. Vi como lo azotaban y le pegaban, fue horroroso.

12 de enero de 1941, Berlín

El miércoles por la mañana nos levantamos a las 7:30, una media hora extra que aprovechamos para dormir y que todos agradecimos mucho. Nos levantamos, y fuimos a recoger la ropa que habíamos tendido el día anterior. Éste era el día más duro de todos, estábamos todo el tiempo haciendo diferentes pruebas menos el rato que nos tocaba ir a la zona de tiro donde nos relajamos un poco. Ese día, por cierto, un compañero murió mientras dormía, “cosas de la vida” dijeron los generales.

13 de enero de 1941, Berlín

El jueves, nos levantábamos a las 7h como fuera los martes y ayudábamos al general  con todo lo que nos mandaba. Quiero aclarar que eso de coger un arma con tus manos y dispararla no era tan fácil como parecía, lo digo porque el jueves era el día del tiro y si no tenías buena puntería te castigaban a latigazos, cosa que me provocaba un miedo tremendo.

14 de enero de 1941, Berlín

El viernes era el último día de la semana, el día en el que nos despertábamos más pronto, exactamente a las 5h de la mañana. Y ese viernes fue el día en el que me llevé mi primer latigazo en la espalda, por pelearme con un inútil mientras comía. Todo debido al cansancio continúo. Y pensar que había gente que se pasaría muchos años de su vida aquí como yo, me atormentaba. Esta semana que he vivido ha sido una semana muy dura y con lecciones de vida que se aprenden solo en sitios así. La gente aquí es menospreciada y muy maltratada, ¿dónde están los derechos que nos merecemos cada uno de nosotros? ¿Por qué había gente tratada como esclava? ¿Y qué derecho tenían ellos para torturarnos sin razón? Preguntas que me formulaba mientras tenía tiempo libre o mientras intentaba dormir.